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Nuestra felicidad

¿Qué es la felicidad? ¿Soy feliz? ¿Dónde está la felicidad? ¿Cuándo somos más felices? ¿Ser feliz se entrena?

Seguramente si nos hicieran todas estas preguntas cada uno contestaríamos de forma diferente.

Eso sí, parece ser que los estudiosos en la materia, se han puesto relativamente de acuerdo en definir la felicidad como la ausencia de dolor. Yo estoy muy de acuerdo con esto, aunque rápidamente se me viene a la cabeza las conductas sadomasoquistas, ellos dicen ser felices con el dolor y/o sufrimiento.

También es cierto, que para ser consciente de la felicidad como tal, bajo mi punto de vista, es crucial la existencia de dolor. Me explico, es muy difícil ser consciente de la velocidad a la que viajamos en un AVE, hasta que no te sorprende otro AVE en sentido contrario. Ese sobresalto te hace ver con objetividad  la velocidad a la que marchas.

A la pregunta ¿Soy feliz? casi seguro que todos diríamos depende del momento.  Efectivamente a lo largo de nuestra vida somos más o menos felices. La vida no es una línea rectilínea, eso nos colorará en unas ocasiones en su parte más elevada y en otros momentos en lo más profundo de su curvatura.

¿Hay momentos puntuales de felicidad en nuestras vidas? Pues sí que los hay. Hay estudios importantísimos que indican que nuestro cuerpo ¨fabrica felicidad” químicamente hablando, cuando hacemos deporte, cuando reímos, cuando nos enamoramos, cuando estamos eufóricos, cuando padecemos ciertas enfermedades donde tan pronto estamos arriba como abajo, etc… parece ser que todo ello tiene una relación muy estrecha con las endorfinas, o las llamadas vulgarmente la hormona de la felicidad.

La felicidad se trabaja, claro que sí y se hace entrenando nuestra mente, pensando en positivo, porque somos lo que pensamos. Si pensamos en negativo nuestra mente difícilmente encontrará el mejor de los caminos para nuestra salud mental.  Buscará entre lo negativo, nos instalaremos en ello y no veremos más allá de nuestra nariz. ¿Quién no ha pensado comprar un coche, unos pantalones, una bicicleta, etc… lo que sea y enseguida que tiene ese interés ve ese artículo por todos los lados por dónde deambula? Pues así de fácil parece ser que funciona nuestra mente.

Por otro lado, en muchas ocasiones pensamos que la felicidad se encuentra en algún lugar recóndito del mundo. Unos van a buscarlo, otros se resignan, etc… La felicidad hay que salir a buscarla, pero no hay que marchar más allá de nuestra mente. Simplemente necesitamos un pequeño espacio de tiempo para reflexionar y conocernos a nosotros mismos, sin duda alguna esto nos haría mucho más feliz.

Dejo para lo último este punto porque sobre la reflexión hay mucho que decir, mucho que matizar y me encantaría seguir con ese tema en mi próxima columna.

Así que ya sabéis, la felicidad existe, cuando no somos felices somos más conscientes de lo felices que éramos, cuando la perdemos no hay que ir muy lejos a buscarla pero cuidado con lo que pensamos porque lo acabamos atrayendo a nuestras vidas, haz deporte, ríe, quiere y no despreocupes tu salud mental.

Gracias a tod@s por leerme.   

El final del verano.

Como si de la conocidísima canción se tratara, algunos acogen la noticia con tristeza, pero seguro estoy, de  que las madres y padres que aún tienen sus hijos en edad escolar de vacaciones, no ven llegar ese día en el que sus retoños pongan orden al día a día con tan ansiada rutina.

Tras dejar atrás los días de desconexión, nos encontramos con lo que para mí es la peor de las cuestas, la de septiembre, donde hemos hecho grandes esfuerzos económicos para poder disfrutar de nuestras merecidas  vacaciones, el que ha podido claro está. Eso sí, cada uno a su estilo, porque hay tantas concepciones de vacaciones como personas. Ahora nos encontramos con los gastos escolares, los extraescolares y en muchos casos, con los pagos de pequeñas mensualidades prestatarias, ocasionados por la financiación del periodo vacacional. Donde muchos se pulieron la paga extraordinaria, incluso antes de cobrarla.

Ahora toca escuchar los comentarios de padres y madres, indignados por los precios de los materiales, de los uniformes, de los libros, etc, etc,… cosa que nunca he logrado entender. Personas que gastan al año más dinero en paquetes de tabaco, cervezas, tapas, juguetitos caros, móviles, etc… que en todo el periodo lectivo de sus hijos.

Son muchos los artículos escritos en referencia al gasto medio de una familia por hijo, tantos que casi ningunos coinciden ni por casualidad. La media de ellos rondan los 500 euros, que si a su vez, estos los dividimos por los meses lectivos, 9 meses, nos resulta la cantidad de 56 euros no llega. Una cantidad casi ridícula para la educación básica de nuestros hijos.

Quiero dejar bien claro que me refiero a aquellas personas a las cuales parece dolerle más, gastarse un euro en un libro de texto que en un paquete de cigarrillos.

 

Sé de primera mano, que para algunas familias este gasto es inviable, como en el caso de mi madre cuando éramos pequeños, por ello debe de haber un plan de ayudas específico destinado a este colectivo de personas, con pocos o ningún recurso. Este tema lo trataremos en otro artículo un poco más adelante.

Un saludo para tod@s.  

 

Asdent

No imagino a un grupo de bomberos negándose a ir a rescatar a un accidentado, que ha caído de una forma rara (poco común, inusual…) por un acantilado. Simplemente hacen lo imposible por rescatarlo. Pues eso es exactamente, lo que a mi forma de ver, hacen los gobiernos con sus compatriotas cuando tienen la desgracia de sufrir una enfermedad poco común, inusual, que no rara, abandonarlos a su suerte.

Raro sería, que un gobierno verdaderamente comprometido con sus conciudadanos, hagan lo imposible por solventar situaciones de este tipo.

En estos días he tenido la oportunidad de seguir el caso de Nacho, un niño enfermo de Dent, una enfermedad causada por una mutación en el cromosoma X. Una enfermedad que dificulta la vida diaria a Nacho.

Eva Gimenez, la madre de Nacho, lucha de forma incansable para lograr una medicación que le devuelva al menos calidad de vida a su hijo. Esta madre es una de las tantas madres corajes que tenemos en nuestro país, a falta de políticos con gallardía para afrontar este tipo de enfermedades.

Una madre coraje, que aun padeciendo esclerosis múltiple en el 53% de su cuerpo, es capaz de plantearse cualquier tipo de reto, para recaudar fondos para la asociación. Una madre que deja atrás a su hijo y a su marido para embarcarse en una aventura, como la de cruzar el desierto de Atacama (en Chile)  en bicicleta y así recaudar fondos.

En el video que Horacius  ( https://youtu.be/V3-t4vLmjlA ) nos muestra de la última etapa en el desierto, he visto una madre medio moribunda, que sacaba la fuerza  de lo más profundo de su corazón.

David, padre de nacho, otro luchador innato, ¡Qué difícil debe ser quedarse! Tener la mente aquí y allí, con Eva. Incansable en su trabajo, en y por la asociación.

Por favor, os pido a todos que entréis en su página web www.asdent.es y colaboréis en la medida de lo posible. No paséis de puntillas podemos ayudarles de muchas formas y maneras. Compartir el enlace de su web con todos vuestros amigos. La sonrisa de un niño no tiene precio.

¿Y si fuera vuestro hijo?